Salvaje capitalismo

Manuel Rico (Periodismo Incendiario) titula una entrada de hoy ‘Capitalismo salvaje’. Como el orden de los epítetos sí altera el significado, yo he preferido atender a la lógica y titular sin dar a entender que, de todos los capitalismos del mundo, algunos son salvajes y otros no.

Pero salvo por mi terquedad con lo semántico, el resto del post me parece imprescindible. Proviene de una noticia de La Razón.

Una mujer conectada a un respirador artificial ha muerto porque la compañía eléctrica le cortó el suministro por una deuda de 90 euros. Según la familia, la compañía estaba enterada de la situación de vulnerabilidad de la mujer.

Leedlo si podéis.

Nota (6-junio-2007): Manuel Rico ha retirado de su blog la entrada a la que se enlazaba el link de esta noticia porque el foro se había puesto insufrible. La noticia sigue aquí, por ejemplo. A mí me dice Daniel Rodríguez Herrera desde liberalismo.org que no he leído bien la noticia; ahora no puedo, pero la revisaré por si me toca rectificar. En cualquier caso, le agradezco el aviso y su participación.

Nota (8-junio-2007): Sobre la titularidad de la compañía eléctrica (a raíz de la queja de Daniel R. Herrera) debo decir que, en efecto, Mighty River Power es, de momento, una compañía estatal, y la pifia siniestra de la que habla la noticia fue perpetrada por una filial, Mercury Energy, también pública. El matiz que me permite mantener el titular de este post, es que en Nueva Zelanda existe, como en otros países con presencia de grandes empresas públicas, una corriente neoliberalísima que tolera la existencia de empresas públicas mientras se comporten como empresas privadas. Y eso el lo que hizo Mercury Energy, ignorar la responsabilidad social que obliga o debería obligar a cualquier empresa pública. Las empresas privadas tienen derecho a ser salvajes, las públicas no deberían tenerlo: es la ley de empresas públicas de Nueva Zelanda (1986) la que incitaba a las empresas “de la Corona” a ser “tan rentables y eficientes” como las privadas y la que rebajaba los deberes sociales de estas compañías dejando como mera ‘recomendación voluntaria’ las anteriores garantías que protegían a los ciudadanos; así, por ejemplo, antes del ’86, Mercury habría tenido la obligación de esperar a la sentencia de un tribunal antes de cortar el suministro eléctrico de la señora Muliaga y, además, habría tenido la obligación de informar al ‘moroso’ de las prestaciones sociales que le podrían permitir afrontar su deuda. Por cierto, esa ley tan propia de la década de los 80, fue aprobada por el cuarto Gobierno laborista de Nueva Zelanda, el más neoliberal de todos. Sus reformas económicas, (‘Rogernomics’, por el apellido del Solbes ‘kiwi’ de la época) provocaron la división y derrota electoral del partido hasta que volvió a sus orígenes keynesianos. A su favor, hay que decir que legalizaron las relaciones homosexuales y denostaron la carrera armamentística nuclear.

Más información (en inglés) sobre el caso Muliaga, que ha conmocionado las antípodas, aquí.


2 comentarios on “Salvaje capitalismo”

  1. Al contrario que tú, yo sí he leído la noticia. La empresa es pública, propiedad del Estado, como os gusta a los socialistas de pro. ¿Hablamos, pues, de salvaje socialismo?

  2. […] Leed el post y las aclaraciones aquí. […]


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