¿Para qué un corresponsal en La Habana?

¿Para qué quiere EL PAÍS un corresponsal en La Habana? Ayer se celebró allí el “Concierto por la patria” y hoy leemos lo que nos cuenta Mauricio Vicent sobre el acto en cuestión. Muy salado, titula “(Des)concierto en La Habana”.

Por lo poco que dice sobre el concierto, cuesta saber si Vicent se pasó o no por la Tribuna Antiimperialista. De los seis párrafos de la crónica, sólo dos frases parecen retratar lo que allí ocurrió:

“Fue un “acto de reafirmación” a la vieja usanza. Pero hubo muy poca gente. Alrededor de un millar de personas, según cálculos de algunos observadores.”

“Las canciones de Silvio, las consignas patrióticas, los poemas a la revolución y las críticas como puñales a la “campaña mediática” y a EE UU, todo tuvo un aire de otro tiempo.”

El resto es más de lo de siempre. Lo que dijo Gramma el día antes y lo que dijo Clinton 48 horas atrás. Realmente, ¿tenemos que pagar 8,20 euros a la semana para que el corresponsal de EL PAÍS nos cuente in situ lo que lee? Para eso, mejor Twitter.

Sobre las 2 frases con las que tenemos que hacernos una idea de lo que pasó, poco hay que explicar. La segunda es una falacia subjetiva: “todo tuvo un aire de otro tiempo”. Tal cosa, per se, importa como un comino más o menos. Si me dieran un céntimo cada vez que alguien trata de desprestigiar una opinión argumentando que es vieja, podría comprar EL PAÍS casi todos los días. ¿Todo tuvo un aire de otro tiempo? ¿De qué tiempo? ¿De los buenos tiempos o de los malos? Y estos tiempos modernos, ¿qué tal son?.

¿Y la primera frase? “Hubo muy poca gente. Alrededor de un millar de personas, según cálculos de algunos observadores”. Quiénes son esos anónimos observadores y cómo calculan lo que observan es algo que EL PAÍS tiene a bien no explicarnos, así que hay que leer y callar. ¿O no?

¡Pues no! Eso del ojímetro tiene un aire de otro tiempo. Ahora los medios cubanos comparten sus propias fotos vía Facebook. ¡Qué cosas! En la aislada isla, ¿eh? Cosas buenas de los nuevos tiempos. Fotos como la de abajo (que podéis ampliar pinchando sobre ella para contar cabecitas).

La foto, bastante informativa, podría ilustrar el artículo de Vicent, pero en realidad, la foto que elige EL PAÍS es, por supuesto, una foto “de otro tiempo”, en concreto, de 2004. Fidel Castro abrazando a Silvio Rodríguez. ¿Por qué? Ni idea. La foto no solo es de otro tiempo, sino de otro medio: la Agencia EFE. Puestos a tirar de agencias, ¿que tal alguna de las fotos que mandó EFE desde el concierto? Otra opción. Sabemos que PRISA está en aprietos económicos y no es plan de mandar también un fotógrafo a la isla, pero, vaya, tampoco hay que ser Robert Capa para subirse a una silla y sacar un par de fotos, ¿no? ¿Para qué, si no, un corresponsal en La Habana?


2 comentarios on “¿Para qué un corresponsal en La Habana?”


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