El PP perderá las elecciones en 2015

Los pronósticos ante el 20N de 2011 son para cobardes. He aquí un pronóstico electoral para el domingo 22 de noviembre de 2015, suponinedo que se agote la legislatura.

El PP gobernará tras el 20N por los pelos (mayoría absoluta, pero por los pelos) después de que su campaña electoral movilice a la izquierda desencantada. Todo el partido lamentará no haber seguido la estrategia de ‘estatua humana’ de su líder, Mariano Rajoy, pero gobernarán.

Cuatro años después, el PP perderá las elecciones (o al menos la mayoría absoluta). El PP habrá hecho buenos los recortes del PSOE. El PSOE habrá recuperado, incluso desde las pancartas, su discurso de izquierdas, no así su credibilidad hasta que cambie de candidato y promocione a Carme Chacón -ojo, digo que el progresismo PSOE volverá a ser creíble, no digo que vaya a ser sincero-.

Perderá por los derechos
El PP confía en recoger los frutos de la salida de la crisis. No lo hará. La salida de la crisis parece cada vez más lejana y una caída más profunda es probable, lo que aniquilaría su (importante, pero no determinante) baza de ‘buen gestor’: no habrá 3 millones de empleos. Pero, sobre todo, el PP perderá dentro de cuatro años por sus políticas (anti) sociales. Vendrán más recortes en las prestaciones asistenciales y no van a ser populares, pero además, el PP se verá presionado por su flanco derecho para ‘recortar’ también derechos y libertades individuales (ya lo ha insinuado): aborto, matrimonio homosexual, autonomías, igualdad de género… La contestación en la calle será muy dura y el PP la gestiona mal.

Perderá la mayoría en la calle
Esta contestación en la calle va a ser protagónica durante la próxima legislatura. Varios factores parecen condimentar una tormenta perfecta para el conflicto social. Ciertos tópicazos cínicos esconden un fondo digno de análisis: la izquierda, ¿se crece en la oposición -“contra Franco vivíamos mejor”-? Lo que si está claro es que el PP, erigido – en partido único en todas las administraciones no podrá echar balones fuera y tendrá que encajar todos los golpes.

Estudiantes
Los recientes recortes de gobiernos autonómicos del PP están movilizando a una parte crucial de la ciudadanía: los estudiantes. Jóvenes que ahora están en los institutos están movilizandose -aprendiendo a movilizarse- junto a sus profesores y padres y en los próximos años, ay, llegarán a la universidad, ese quebradero de cabeza para la derecha. Estos jóvenes añaden de su cosecha un talento nativo digital para la agitación del que profesores y padres están aprendiendo.

15M
Sobre el 15M no me atrevo a hacer pronósticos: su capacidad de sorprenderme, su flexibilidad, me lo complican demasiado. Sí creo que va a seguir actuando como un cohesionador plural de movimientos sociales, vecinales o populares. Su faceta de oposición tirará del carro como ha hecho en los últimos meses de esta legislatura y su labor propositiva (quizá la menos mediática y más interesante, la de comisiones y grupos de trabajo) seguirá colando exigencias ciudadanas en la vieja agenda partidista tradicional.

Conflicto laboral (muy gordo) a la vista
Los sindicatos también le causarán problemas al PP. Y el PP les causará problemas a los sindicatos. Si CCOO y UGT anduvieran rápidos de reflejos, quizá deberían renunciar a las subvenciones antes de que el PP se las quite (o las reduzca al mínimo). No lo harán y el PP querrá apuntarse el tanto demagógico de poner firmes a los grandes sindicatos. Colará entre los suyos, pero la huelga general no se la quita nadie. Quizá el PSOE tenga problemas para explicar su postura ante la eventual huelga, pero si los recortes laborales siguen la senda que se vislumbra, los sindicatos tendrán razones fáciles de explicar y de entender para la movilización. Las movilizaciones de los últimos años, aunque hayan parecido invisibles, han existido. La afiliación (3.000.000 de personas en España, 1.200.000 solo en CCOO) y los delegados y delagadas de base tienen razones para el agotamiento, la crítica y el escepticismo, pero la campaña antisindical de la derecha ignora un factor discreto, pero no intrascendete: el ‘síndrome yoestuveallí‘ (irritación contrariada de quien asiste a una manifestación que no sale en la tele o de quien vive una realidad inmediata -“mi comité planta cara a la empresa”- diferente a la información publicada -“los sindicatos no hacen nada”-).

Las dos bazas del PP
Al PP le puede ayudar la izquierda europea. ¿Paradójico? Al igual que la derecha europea ha arrastrado al PSOE -muy obediente, nada protestón- hacia sus fueros, la ola de gobiernos de izquierda que se avecina en Europa puede cambiar la tendencia. Si los giros a la izquierda se confirman, la UE podría, de una vez, recuperar su discurso socialdemócrata y permitir (u obligar) a Rajoy a aplicar medidas económicas sociales  de freno a “los mercados” (reforma fiscal progresiva, tasas a las transacciones financieras, aranceles a los paraísos fiscales, restitución de la deuda, inversión pública…): todas estas medidas, reclamadas por la ONU, podrían ayudar a Rajoy de dos maneras: proyectará una imagen centrista que relajará -un poco- al electorado de izquierdas y, como son buenas medidas económicas, le podrán ayudar a ‘sacarnos’ de la crisis.

Racismo
La otra baza del PP es la peor. Cabe temer que la crisis siga enquistada y que el PP cambie el marco del debate en busca de un chivo expiatorio. La apariencia de éxito de sus experimentos xenófobos en Cataluña puede tentar al PP a nivel estatal si la cosa se tuerce y se ven incapaces de enderezarla. ¿Funcionará? Creo -o espero- que no: políticos y banqueros han reunido sobre sí tanto descontento social que va a ser difícil que cambien el foco.

¿Y ETA? Pues no tengo ni idea, pero… Creo que la oposición del PP a la última fase de conversaciones con la banda fue tan dura, tan capital en su oposición, tan definitoria de su identidad que él solito se ha puesto muy difícil cosechar algún rédito electoral de un final de ETA que no sea policial. Y creo que el final de ETA no va a ser policial. En cualquier caso se me hace difícil calibrar la dimensión política y mediática que va a tener la presencia segura de la izquierda abertzale en el Congreso. Las sesiones de control al Gobierno,  ¿dejarán de ser un duelo PSOE-PP para convertirse en una bronca PP-Amaiur? ¿Eclipsará este conflicto parlamentario el progreso de la crisis económica? Creo que  con diputados abertzales en la carrera de San Jerónimo, ETA tendrá más difícil atentar. Y si ETA sigue sin matar, su final, policial o político, siendo importantísimo, tendrá menor influencia electoral que el de una ETA activa.

A la izquierda del PSOE
¿Y la izquierda real, a la izquierda del PSOE? Sus buenos resultados del 20N quedarán momentánemante ocultos por los titulares que hablarán de la irrupción de Amaiur en el Congreso. Pero su voz se oirá más que en esta legislatura: IU recuperará su grupo parlamentario propio, aunque el 21N se hablará más de Equo, que logará algún diputado. No creo que su electorado se desmovilice de aquí a 2015, pero los resultados de ambas dependerán mucho, otra vez, de que el próximo Gobierno acometa la reforma de la ley electoral. ¿Imposible? Aunque sea como guiño centrista para calmar alguna tormenta o para atraerse algún apoyo futuro de UPyD, puede colar, ¿no?

Advertencia: Todos estos pronósticos carecen de fundamento. La realidad puede ser exactamente la contraria a lo vaticinado.



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