Seis claves sobre la victoria de Chávez

  1. Chávez vuelve a ganar con contundencia. El primer dato es evidente. Tras 14 años en el poder, gana con claridad. Diez puntos de ventaja con el 90 por ciento escrutado son una victoria rotunda.
  2. Participación masiva. Cerca del 81 por ciento de los venezolanos del censo acudieron a votar. Son justo diez puntos más que en las últimas elecciones generales en España —y los sondeos dicen que vamos a menos—.
  3. Chávez sigue sumando votos. Chávez no solo vuelve a ganar, sino que cosecha más votos que nunca, en concreto el doble de los que logró en 1998, en su primera victoria y un millón más que en la anterior elección presidencial, de 2006.
  4. Sin embargo, no es la mayor ventaja porcentual cosechada por Chávez —¡en 2006 ganó por 26 puntos!—. Es decir, la oposición también se ha movilizado de forma inédita y seguramente la figura del propio Chávez tiene mucho que ver. Capriles también puede presumir de haber sumado una cifra de votos insólita para la oposición —2 millones más que Ranzel en 2006—.
  5. Proceso limpio. Además de la participación, lo más ejemplar de estas elecciones es que el candidato opositor haya encajado, aceptado y reconocido los resultados con más humildad y madurez que algunos antichavistas de este lado del charco. Chávez también ha reconocido —y tendrá que analizar con rigor— los buenos resultados de la oposición. Venezuela nos ahorra el circo que algunos parecían estar montando desde hace semanas con sondeos asombrosos.
  6. Desinformación. El resultado electoral en Venezuela exige una explicación —¡casi una disculpa!— desde el ámbito de los medios. Mientras los periodistas pataleamos ante la muerte de algunos medios, muchos lectores, oyentes, espectadores o internautas se levantarán hoy de la cama y fliparán. Ah, pero ¿hay elecciones en Venezuela? ¿Y cómo es posible que este tipo las vuelva  a ganar? ¿¡Por cuarta vez!? ¿No es un tirano, gorila y bla, bla, bla? Si el periódico que lees te hizo esperar un resultado muy diferente al que han decidido los votantes venezolanos, el problema lo tiene tu periódico, no los votantes venezolanos. Pídele responsabilidades porque te está escamoteando información.

‘Modulen’ su derecho a tomarnos por idiotas

Parece que han encontrado una excusa. Muchos demócratas de toda la vida empiezan a sentirse incómodos con la movilización ciudadana porque… Porque… Porque las manifestaciones no les dejan circular. Sí, eso dicen. Ese parece el mantra de moda: “tu libertad termina donde empieza el capó de mi coche” —asumo que hablan de circular en coche porque peatones, ciclistas e incluso motos se ven menos afectados por una manifestación salvo que esta sea excepcionalmente masiva—.

Los últimos en tantear el terreno para una hipotética reforma legal que restrinja o “module” el derecho a manifestarse han sido la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, y el flamante presidente de la Comunidad, Ignacio González, que nos acusa de “estar colapsando una ciudad permanentemente”. No son los primeros: durante la acampada que siguió a la represión que siguió a la manifestación del 15M también se oyó esa queja —me niego a llamarlo argumento— y la idea de montar un manifestódromo en Madrid es tan vieja como esta democracia.

Que el derecho de manifestación está por encima del de circulación lo dejan bastante claro los tribunales. La propia Cifuentes se quejaba de que la justicia no paraba de tumbar sus intentonas ‘modulacionistas’:

“La Delegación ha intentado en diversas ocasiones no prohibir sino modular este derecho cambiando itinerarios o de día una manifestación porque creíamos que podía suponer un peligro de orden público, sistemáticamente el Tribunal Superior de Justicia de Madrid siempre ha fallado en nuestra contra y nos ha condenado a costas”

Pero suponiendo —lo que es mucho suponer— que fuese factible tratar de hacer colisionar ambos derechos, ¿estaríamos realmente ante un conflicto veraz? ¿O tal vez son libertades que ni siquiera rozan aunque queramos forzar el choque?

La manifestación que ha dado lugar a esta nueva andanada de lamentos circulatorios es, por supuesto, la del 25S y sus consecuencias. Analicemos el “colapso” real que pudo causar.

En primer lugar sería de agradecer que González o Cifuentes limpiasen su discurso de contradicciones. Si el 25S había 6.000 manifestantes, que se pueden apretar en 1.500 metros cuadrados, difícilmente pudieron colapsar la ciudad. Aclárense, ¿somos muchos y colapsamos la ciudad o somos cuatro gatos y no podemos colapsar nada? Aquí ya explicamos que somos muchos. ¡Que 6.000 personas caben achuchadas DENTRO de la fuente de Neptuno!

Superficie de 1.500 metros cuadrados sobre la fuente de Neptuno.

Superficie de 1.500 metros cuadrados sobre la fuente de Neptuno.

Aceptando que somos muchos, al menos los suficientes como para cortar el tráfico del Paseo del Prado y la plaza de Cánovas, ¿qué grado de incordio supone eso para la circulación?

Pues resulta que es un fastidio más aparente que cierto. El trayecto de Cibeles a Atocha, el más afectado por un corte en Neptuno, mide 1,3 kilómetros y se recorre, según San Google, en 3 minutos.

Cálculo del trayecto de Cibeles a Atocha por Neptuno.

Cálculo del trayecto de Cibeles a Atocha por Neptuno.

Si cortamos Neptuno y hay que desviarse por Alfonso XII, la ruta se alarga 800 metros, hasta los 2,1 kilómetros y se recorre en 7 minutos.

Cálculo de la ruta de Cibeles a Atocha con desvío por Alfonso XII.

Cálculo de la ruta de Cibeles a Atocha con desvío por Alfonso XII.

¿De verdad es aguantable que un presidente autonómico y una delegada del Gobierno magnifiquen un desvío de 800 metros —¡cinco minutos!— y lo esgriman para pedir restricciones a un derecho fundamental? ¿No podrían, por favor, modular su derecho a tomarnos por idiotas?


¿Con ZP no os manifestabais?

Desde que empezó la legislatura, muchos de vosotros os habréis manifestado por un buen puñado de causas y motivos. Muchas veces en estos 10 meses habréis tenido que aguantar una especie de denuncia habitual desde sectores afines al Gobierno: “Ahora salís a la calle, ¿eh? ¡Con ZP no os manifestabais!”, viene a decir el latiguillo. La acusación se centra con frecuencia en los sindicatos —también desde ciertos sectores de izquierda—: “¡Qué calladitos estaban los sindicatos hasta ahora!” es una muletilla recurrente.

Este intento de ataque me producía hasta ahora cierta neurosis. ¿De verdad no nos manifestábamos en tiempos de ZP? Yo juraría que, como periodista, había cubierto unas cuantas protestas en aquel tiempo y que, como ciudadano y trabajador, había salido unas cuantas veces a la calle y hasta había sacrificado un día de sueldo por secundar una huelga general. ¿Lo habíamos soñado? ¿Realmente estábamos en casa para no molestar a Zapatero mientras engordaba la crisis?

Acabo de curar mi neurosis. Estos son los DATOS del ministerio de Empleo y del ministerio del Interior:

  1. Entre 2008 y 2011, casi toda la segunda legislatura de Zapatero, se convocaron en España 3.572 huelgas en diferentes niveles y sectores.
  2. Hubo 82.487 manifestaciones*, sin contar las manifestaciones que fueron prohibidas —varios cientos cada año—.
  3. Del total de manifestaciones en la segunda legislatura de Zapatero, 37.097 fueron convocadas por los sindicatos y los comités de empresa.

Que no te vuelvan a decir que te quedaste en casa y en silencio hasta que llegó Rajoy.

* En esta cifra están incluidas muchas manifestaciones que no son patrimonio exclusivo de la izquierda o de los sindicatos —manifestaciones nacionalistas, asuntos vecinales, contra la droga y la delincuencia, violencia machista… Solo el epígrafe “A favor de ETA, lib. Presos” suma 10.680 convocatorias en esos cuatro años—. El ministerio del Interior no desgrana los datos por la ideología del convocante, pero podemos acercarnos a un dato orientativo si sumamos solo las convocatorias ‘posiblemente progresistas‘ —asuntos laborales, 1º de mayo, enseñanza, sanidad, ecología—. Pues bien, así se sumaron 41.568 manifestaciones en los años de Zapatero.

Zapatero, Rajoy, Aguirre y los recortes

Mayo de 2010.

“Zapatero impone el mayor recorte social de la historia” (La Razón)

Diciembre de 2011.

Rajoy aprueba el mayor recorte de la historia” (El País)

Abril de 2012.

Si alguna queja tengo del Gobierno es que no recorta lo suficiente” (Esperanza Aguirre)


Algunos datos de Repsol YPF para patriotas

“Si en alguna parte del mundo hay gestos de hostilidad contra los intereses de las empresas españolas, el Gobierno los interpreta como hostilidad a España y al Gobierno de España”.

José Manuel Soria,
ministro de Industria, Energía y Turismo

1. Repsol no es España. A pesar de la empatía del ministro con nuestras empresas, según la SEPI, el capital público en el accionariado de la petrolera es del 0 por ciento.

2. El accionista mayoritario de Repsol no eres tú. Caixabank posee el 12,83%, seguida de Sacyr (10.01%) y PEMEX (9,49%). Esto es curioso, porque PEMEX, Petróleos Mexicanos, sí es una empresa estatal pública, pero de otro país, claro, México. Por si induce a confusión, el “resto institucional” al que se refieren en el accionariado no habla de instituciones públicas, sino a accionistas fuertes, como bancos, grandes fondos, etc.

3. Los accionistas de Repsol también son personas. Es cierto. No solo hay empresas en el accionariado de la petrolera. Según los datos de la compañía, los accionistas ‘minoritarios’ poseen el 10,8 por ciento del capital —repartido entre miles de personas—.

4. YPF tampoco es lo mismo que Repsol. Repsol posee el 57,43 por ciento de YPF. El otro gran accionista de YPF es el grupo argentino Petersen, que tiene el 25,46%.

5. La nacionalización sería parcial. El supuesto proyecto —que a estas horas parece más dudoso— para la expropiación de YPF no afectaba al total de la compañía, sino al 50,01% del “paquete accionario de clase D”.

6. Los medios de comunicación también son patriotas. Repsol invirtió el año pasado 16.730.678 euros en publicidad en los diferentes medios, lo que la convierte en uno de los 50 principales anunciantes en España, pero esto no tienen por qué significar nada.

7. Muchos argentinos también son españoles. Según el INE, 367.939 españoles viven en Argentina. Algunos serán ejecutivos españoles que trabajan para la filial de Repsol en Argentina, seguro. Sabemos que el ministro Soria piensa en ellos. También hay otros 274.000 es-pa-ño-les, que han nacido allí. Quizá el ministro Soria debería pensar también en ellos.

8. Las expropiaciones no son un robo. Tampoco son una cacicada populista, como han dicho algunos periódicos patriotas. El artículo 33 de la Constitución española reconoce el instituto jurídico de la expropiación forzosa —el artículo 17 de la Constitución de Argentina también lo reconoce— y el 128 lo hace objetivo.  ¿Qué partes de nuestra Constitución han jurado guardar y hacer guardar nuestro ministros y cuáles no? ¿Cuáles de nuestras leyes y de las leyes argentinas quieren acatar las empresas ‘españolas’ y qué otras les vienen mal?

Aquí, Alberto Garzón da algunos datos más.

 


De luchar contra el paro a luchar contra el parado

María Dolores de Cospedal, vuelve  a la carga. El diario EL PAÍS publica hoy una entrevista en la que asegura que en España hay que trabajar más horas. Reincide por inercia en el tópico de que los españoles trabajamos poco.

De los países europeos incluidos en la OCDE, solo tres superan a España en tiempo invertido en el trabajo remunerado

Los empleados españoles son los que más horas trabajan de media al año de la Unión Europea

Eurostat indica que la jornada laboral española es más larga que la de Francia, Países Bajos, Suecia, Italia, Luxemburgo, Finlandia o Dinamarca. Que la secretaria general del partido en el Gobierno ignore estos datos es mala señal, que los conozca y pretenda enredar es peor aun.

Sin embargo, de sus palabras, me alerta más su fugaz referencia al término empleabilidad, que el diario —no sé por qué— transcribe en cursiva. La empleabilidad debe de ser algo así como la capacidad del trabajador de ser empleado. Es decir, vierte sobre el parado la culpa de su desempleo —ver Cómo convertir el desempleo en un crimen—.

Cuando no puedes, no sabes o no quieres crear empleo para más de cinco millones de personas que quieren trabajar y no pueden; cuando esa cifra va a a aumentar; cuando tras millones de esas personas reciben una prestación; cuando más de d0s millones ya no perciben esa prestación; entonces tienes un problema que no puedes resolver con presupuestos menguantes, pero que puedes resolver con propaganda. Convierte a los parados en culpables de sus males, retrátalos como un lastre, cosifícalos como un masa de gandules y gorrones que no quieren trabajar y tendrás un buen enemigo —feo, pobre y desorganizado— al que señalar y castigar.

Si estás en paro y oyes a Cospedal hablando de empleabilidad o el presidente de la CEOE insinúa que vas a encontrar empleo “milagrosamente” justo antes de agotar tu prestación, tienes un problema y tu enemigo viste bien, es rico y está organizado.


El Yunque, ¿la secta capaz de parar una rotativa?

El director del rotativo, Carlos Dávila, escribió un artículo de opinión muy crítico con El Yunque y sus actividades que iba a ser publicado en su edición de ayer miércoles. De hecho, el periódico llegó a imprimir varios miles de ejemplares que incluían en su portada el artículo de Dávila, titulado precisamente El Yunque. Pero al filo de la medianoche el presidente del grupo, Julio Ariza, ordenó detener las rotativas y eliminar el escrito del director. En su lugar se insertó un anuncio publicitario.

Las fuentes consultadas por este diario en Intereconomía aseguran que este insólito episodio revela la guerra soterrada entre Dávila y otros directivos del grupo presuntamente vinculados a El Yunque, entre ellos Marcial Cuquerella, director general de Intereconomía TV, y Luis Losada, director del informativo nocturno en esa misma cadena. El director de La Gaceta se negó ayer a responder a las llamadas de El Confidencial. Cuquerella, por su parte, aseguró que no forma parte de la secta secreta.

Interesantísima serie de informaciones de José L. Lobo en El Confidencial sobre la infiltración de El Yunque, secta integrista católica y de ultraderecha, en diversos círculos de poder…


¡Viva (el paro en) Las vegas!

Esperanza Aguirre cree haber encontrado un remedio para poner a trabajar a la mitad de los parados madrileños. Se trataría de construir un gran complejo de casinos y hoteles en las afueras de Madrid, una réplica de Las Vegas.

El promotor del negocio viene con algunas condiciones por delante:

Las exigencias del grupo Las Vegas Sands son varias: reubicar el vertedero de Valdemingómez, obtener gratis 5,8 millones de metros cuadrados, eximirles del pago de numerosos impuestos, permitirles aplicar un régimen laboral especial, poner en marcha la libertad total de horarios (que ya se ha aprobado), permitir fumar en el interior de los casinos, así como la entrada de menores, además de la construcción de estación de Metro y AVE. También reclama que los premios ganados tributen en el país de residencia del jugador, una bonificación del 95% del impuesto sobre transmisiones patrimoniales y diez años de exención del impuesto sobre bienes inmuebles.

Ya se, ya se. Algunos sentirán la tentación de invitar Mr. Marshall a que se vaya con sus millones por donde ha venido. Por suerte, la presidenta de la Comunidad tiene sentido de la responsabilidad y “no cederá a todas las exigencias”. Solo pide algunos fueros: convertir un trozo de Madrid en un híbrido entre paraíso fiscal, limbo legal y guantánamo laboral. Eso sí, lo hará sin vulnerar ni uno solo de sus “principios y valores”, que son los mismos que trae Sheldon Adison.

Según ella, el macrocasino creará 200.000 empleos, la mitad de los que necesitan los parados madrileños, así, de un plumazo, a lo grande, como se hacen las cosas en Las Vegas.

La mala noticia es que Las Vegas tiene la mayor tasa de paro entre las grandes ciudades de EEUU: un 12,5 por ciento —en Madrid, a la espera de la EPA de mañana, es del 17%—. De las 372 áreas metropolitanas contabilizadas por el departamento estadounidense de Trabajo, Las Vegas ocupa el puesto 355º por su tasa de desempleo. Efectos de su propia burbuja inmobiliaria.

Quizá sea bueno que lo que pasa en Las Vegas se siga quedando en Las Vegas.


Costes (y beneficios) de los delegados sindicales

Hoy es un día oportuno para hablar de sindicalismo, hace 35 años pasaba esto.

Justo hoy, el TUC (Trades Union Congress, considerado el primer sindicato de la historia, fundado en 1866 y con unos 6 millones de afiliados en Reino Unido) publica un interesantísimo análisis sobre el coste y… —he aquí lo interesantísimo— los beneficios económicos que suponen los representantes sindicales (el estudio se centra en la función pública).

En Reino Unido, como en todas partes, se vive una reveladora ola de ataques a las organizaciones de trabajadores —un frente imprescindible para colar los recortes sin demasiada contestación social—. En ese contexto se debate en Reino Unido la denominada TURC (campaña por la reforma sindical —y ya sabemos lo que significa “reforma”—). Un lobby conservador,la Alianza de Contribuyentes, difundió en noviembre un informe que cifraba en 113 millones de libras el coste para las arcas públicas de los delegados sindicales entre el funcionariado. El informe tuvo cierta repercusión —negativa, claro— en los medios de comunicación y entre algunos políticos.

Ahora, la Universidad de Hertfordshire completa el análisis con un detalle olvidado por el informe: ¿qué pasa con ese dinero? ¿Genera algún tipo de retorno o simplemente se va por el desagüe? Malas buenas noticias para la Alianza de Contribuyentes: por cada libra que cuesta el tiempo de un representante sindical —por ejemplo para contratar a un nuevo empleado que cubra su puesto—, el trabajo sindical genera una riqueza de entre 3 y 5 libras.

Podéis leer el informe aquí.


No diga esto, diga lo otro. Diccionario español-neoliberal

Llegan nuevos tiempos. Hay que adaptarse. Para encajar mejor en el próximo escenario, es imprescindible saber idiomas. Este blog comienza aquí una nueva serie de entradas, abiertas y ampliables, para entender la neolengua del futuro que ya está aquí.

Empezamos con una lista de sencillas expresiones habituales traducidas del español al neoliberal. Muchas ya le resultarán familiares: se han popularizado estos días, otras se importaron hace años. Ahí van:

  • No diga “recesión”, diga “crecimiento negativo”.
  • No diga “recorte”, diga “ahorro”.
  • No diga “trabajo”, diga “empleo”.
  • No diga “patronal”, diga “organización empresarial”.
  • Aunque es mejor que no diga “empresario”, diga “emprendedor”.
  • No diga “garantizado con fondos públicos”, diga “subvencionado”.
  • No diga “privatizar”, diga “profesionalizar la gestión”.
  • No diga “universal y gratuito”, diga “café para todos”.
  • No diga “servicio público”, diga “gasto”.
  • No diga “fiscalidad regresiva”, diga “ahorro para las familias”.
  • No diga “abaratar el despido”, diga “facilitar la contratación”.
  • No diga “convenio colectivo”, diga “rigidez en las relaciones laborales”.
  • No diga “los beneficios de la banca”, diga “la tranquilidad de los mercados”.
  • No diga que “nuestro poder adquisitivo ha estado por debajo de nuestras necesidades”, diga que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”.
  • No diga “universidad”, diga “vivero adaptado a las necesidades del mercado laboral”.
  • Recuerde que sindicatos y funcionarios no tienen “derechos”, tienen “privilegios”.
  • Y mentalícese; usted no es “pobre”, es “clase media”.
  • Tampoco es “ciudadano”, es “cliente”, “consumidor” o “usuario”.
  • Y no diga “joderse”, diga “adpatarse”.

La lengua neoliberal comparte raíces con el idioma neocón. También le conviene conocer algunas expresiones colocquiales del neocón.

  • No diga “violencia machista”, diga “violencia en el entorno familiar”.
  • O sustituya “colegio privado”, por “centro educativo de libre elección”.

Este glosario irá creciendo con sus aportaciones. Muchas gracias.