La cultura del esfuerzo

A veces pasa. Fulanito, gurú neoliberal, elogia a Menganito y, al cabo de un tiempo, Menganito es detenido por un delito económico.

Hace unos meses, Francisco Roig, presidente de Mercadona, aplaudía la “cultura del esfuerzo” de los bazares chinos y aconsejaba a los españoles tomar ejemplo de sus estrategias comerciales. Los publirreportajes sobre cómo Mercadona conseguía vender cubos de plástico a precios bajísimos llenaron los medios.

Ya entonces se olía el regusto prejuicioso y etnocéntrico de un comentario que metía a todos los chinos en el mismo saco. Hoy, seguramente, Roig habrá aprendido a distinguir entre empresarios honrados y empresarios que no declaran la totalidad de la mercancía que importan para su venta en “ejemplares” bazares de todo a un euro.

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Seis claves sobre la victoria de Chávez

  1. Chávez vuelve a ganar con contundencia. El primer dato es evidente. Tras 14 años en el poder, gana con claridad. Diez puntos de ventaja con el 90 por ciento escrutado son una victoria rotunda.
  2. Participación masiva. Cerca del 81 por ciento de los venezolanos del censo acudieron a votar. Son justo diez puntos más que en las últimas elecciones generales en España —y los sondeos dicen que vamos a menos—.
  3. Chávez sigue sumando votos. Chávez no solo vuelve a ganar, sino que cosecha más votos que nunca, en concreto el doble de los que logró en 1998, en su primera victoria y un millón más que en la anterior elección presidencial, de 2006.
  4. Sin embargo, no es la mayor ventaja porcentual cosechada por Chávez —¡en 2006 ganó por 26 puntos!—. Es decir, la oposición también se ha movilizado de forma inédita y seguramente la figura del propio Chávez tiene mucho que ver. Capriles también puede presumir de haber sumado una cifra de votos insólita para la oposición —2 millones más que Ranzel en 2006—.
  5. Proceso limpio. Además de la participación, lo más ejemplar de estas elecciones es que el candidato opositor haya encajado, aceptado y reconocido los resultados con más humildad y madurez que algunos antichavistas de este lado del charco. Chávez también ha reconocido —y tendrá que analizar con rigor— los buenos resultados de la oposición. Venezuela nos ahorra el circo que algunos parecían estar montando desde hace semanas con sondeos asombrosos.
  6. Desinformación. El resultado electoral en Venezuela exige una explicación —¡casi una disculpa!— desde el ámbito de los medios. Mientras los periodistas pataleamos ante la muerte de algunos medios, muchos lectores, oyentes, espectadores o internautas se levantarán hoy de la cama y fliparán. Ah, pero ¿hay elecciones en Venezuela? ¿Y cómo es posible que este tipo las vuelva  a ganar? ¿¡Por cuarta vez!? ¿No es un tirano, gorila y bla, bla, bla? Si el periódico que lees te hizo esperar un resultado muy diferente al que han decidido los votantes venezolanos, el problema lo tiene tu periódico, no los votantes venezolanos. Pídele responsabilidades porque te está escamoteando información.

Erratas robotizadas

Esto es lo que pasa cuando la agencia EFE lanza un teletipo con una errata y algunos medios automatizados lo publican sin mirar.

Día del Docence en El Economista

Día del Docence en El Economista

Día del Docence en Yahoo

Día del Docence en Yahoo

Día del Docence en LaInformación

Día del Docence en LaInformación


Grandes momentos del auto (y principio del fin) de Pedraz

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha archivado las diligencias contra los ocho imputados por organizar el 25S. Aquí ya explicábamos algunas de las razones por las que la acusación no tenía mucho recorrido.

El auto es un reguero de tirones de orejas contra la actuación de la Policía y de la Delegación del Gobierno, aderezado con algunas vibrantes defensas del Estado de Derecho y de la democracia. Vamos, que Pedraz acaba de señalarse como el próximo Garzón —lo iremos viendo próximamente en los titulares de la derecha mediática (ay, cuando se enteren de que fue a Bagdad para investigar el caso Couso y que sigue persiguiendo a los soldados que lo mataron)—.

Entre las líneas más contundentes del auto, algunas resuenan con más fuerza:

“se había identificado a muchas otras personas, no acordándose su citación ni otra diligencia alguna. La razón es obvia, pues visto lo razonado en el acuerdo de la Sra. Delegada del Gobierno del que se sigue que realmente la convocatoria no pretendía ocupar el Congreso, sino que “la verdadera intención de la convocatoria es permanecer de forma indefinida en el Paseo del Prado, en las proximidades del Congreso de los Diputados”, la
gravedad aventurada por la policía no era tal (ocupar realmente el Congreso).”

El subrayado anterior es del original y es una de las principales críticas del auto: la Policía (Interior) infló la supuesta amenaza.

“la Brigada Provincial de Información de Madrid en un breve oficio participa genéricamente a este juzgado [de los disturbios del 25S] sin especificar en concreto lo imputado a cada detenido”

Pedraz parece decir que ese ‘oficio’ no venía a cuento y no tenía mucho que ver con su caso. La convocatoria era una cosa y los disturbios, otra. A continuación, Pedraz explica por qué los detenidos del 25S no acabaron en la AN:

en ningún modo este juzgado acordó aceptar o rechazar competencia alguna: la policía es la que al efecto tiene que poner a los detenidos a disposición del juzgado que corresponda”

Las negritas también son del original y parecen aludir al rifirrafe de aquellos días con Interior, empeñado en meter a los nuevos detenidos en la AN.

“Lógicamente, si a ninguno se le imputaba un delito competencia de la Audiencia Nacional habría de ponerlo a disposición del juzgado del lugar en que se hubiere cometido”.

Pedraz sigue explicando por qué no ha incluido a los famosos 35 detenidos del 25S en el mismo caso que el de los ocho convocantes:

“Resulta sorprendente esta última afirmación [unas diligencias que la Policía se empeñaba en colar en la AN]: Si la unidad policial entendía que sus diligencias han de ser “entendidas” por este juzgado central no se comprende por qué no presentó las mismas (con los detenidos) ante este juzgado y no en otro.” Recuérdese que este juzgado en modo alguno, como se dijo, se ha pronunciado sobre la competencia respecto de los 35 detenidos en cuestión,sencillamente porque nadie se lo ha planteado.”

Después Pedraz habla de la normalidad del Pleno dentro del Congreso:

“En el acta no consta alteración alguna del normal funcionamiento en la sesión”.

Y ahora Pedraz directamente se cabrea (el subrayado, sí, también es del original):

“Asimismo se ha recibido en la mañana de hoy informe de la Brigada Provincial de Información sobre sucesos en movilización “ocupa el Congreso” del día 25 de septiembre en el que sorprendentemente se redacta tal informe “ante la posibilidad de que implicados en los hechos sean constitutivos de delito contra las Instituciones del Estado.”

Pedraz le suelta un zasca gordo a la policía judicial por querer meter en el saco de la Audiencia a 5 de los 35 detenidos a los que llevó al Juzgado de Guardia de Madrid.

“De ninguna forma, la unidad policial puede “sustraer” unos hechos concretos imputados a personas concretas que son conocidos por un juzgado para que otro juzgado conozca de ellos, pues constituye claramente un exceso en las funciones propias de la policía judicial”.

Y ahora Pedraz entra en harina. ¿Hubo delito contra autoridades del Estado? Pues mire, ni de coña:

“este delito no pudo ser cometido por los aquí imputados, máxime si en la convocatoria no se dice nada al efecto ni algo parecido, teniendo en cuenta que invadir consiste en entrar violentamente en un lugar, que en el caso sería la sede del Congreso, lugar que, desde luego, no pueden ser (so pena de hacer una interpretación extensiva del precepto, prohibida en Derecho Penal) las calles aledañas. No hay, en definitiva, indicio alguno que avale aquella intencionalidad de invadir”.

Y añade:

“es notorio, vista además el acta de la sesión del día 25, que el elemento consecuecional de este tipo penal no se cumple, pues no hubo alteración alguna: la “larga” sesión se desarrolló normalmente. Por tanto, el delito citado no pudo cometerse”.

Para terminar, la traca final. Criticar el orden constitucional vigente no está prohibido y si lo estuviese, el delito sería la prohibición:

“Y, desde luego, el hecho de convocar bajo los lemas de rodear, permanecer de forma indefinida …, exigir un proceso de destitución y ruptura del régimen vigente, mediante la dimisión del Gobierno en pleno, disolución de las Cortes y de la Jefatura v del Estado, abolición de la actual Constitución e iniciar un proceso de constitución de un nuevo sistema de organización política, económica o social en modo alguno puede ser constitutivo de delito, ya no solo porque no existe tal delito en nuestra legislación penal, sino porque de existir atentaría claramente al derecho fundamental de libertad de expresión, pues hay que convenir que no cabe prohibir el elogio o la defensa de ideas o doctrinas, por más que éstas se alejen o incluso pongan en cuestión el marco constitucional (…) máxime ante la convenida decadencia de la denominada clase política”.

Esta apoteosis llega con coletilla para Cifuentes:

“la propia Sra. Delegada del Gobierno tomó conocimiento, esto es no prohibió, de lo que pretendía la convocatoria, indicando además la forma de hacerlo”.

Por todo esto, Pedraz concluye “que las convocatorias origen de estas
diligencias no suponen comisión de delito alguno”.

¿Te gusta Pedraz? Pues no te encariñes con él.

[ACTUALIZACIÓN: Poco después de escribir esta entrada empezaban a arreciar los ataques contra Pedraz. El más explícito, desde el PP, que le llama “pijo ácrata”. Nivel]


¿Con ZP no os manifestabais?

Desde que empezó la legislatura, muchos de vosotros os habréis manifestado por un buen puñado de causas y motivos. Muchas veces en estos 10 meses habréis tenido que aguantar una especie de denuncia habitual desde sectores afines al Gobierno: “Ahora salís a la calle, ¿eh? ¡Con ZP no os manifestabais!”, viene a decir el latiguillo. La acusación se centra con frecuencia en los sindicatos —también desde ciertos sectores de izquierda—: “¡Qué calladitos estaban los sindicatos hasta ahora!” es una muletilla recurrente.

Este intento de ataque me producía hasta ahora cierta neurosis. ¿De verdad no nos manifestábamos en tiempos de ZP? Yo juraría que, como periodista, había cubierto unas cuantas protestas en aquel tiempo y que, como ciudadano y trabajador, había salido unas cuantas veces a la calle y hasta había sacrificado un día de sueldo por secundar una huelga general. ¿Lo habíamos soñado? ¿Realmente estábamos en casa para no molestar a Zapatero mientras engordaba la crisis?

Acabo de curar mi neurosis. Estos son los DATOS del ministerio de Empleo y del ministerio del Interior:

  1. Entre 2008 y 2011, casi toda la segunda legislatura de Zapatero, se convocaron en España 3.572 huelgas en diferentes niveles y sectores.
  2. Hubo 82.487 manifestaciones*, sin contar las manifestaciones que fueron prohibidas —varios cientos cada año—.
  3. Del total de manifestaciones en la segunda legislatura de Zapatero, 37.097 fueron convocadas por los sindicatos y los comités de empresa.

Que no te vuelvan a decir que te quedaste en casa y en silencio hasta que llegó Rajoy.

* En esta cifra están incluidas muchas manifestaciones que no son patrimonio exclusivo de la izquierda o de los sindicatos —manifestaciones nacionalistas, asuntos vecinales, contra la droga y la delincuencia, violencia machista… Solo el epígrafe “A favor de ETA, lib. Presos” suma 10.680 convocatorias en esos cuatro años—. El ministerio del Interior no desgrana los datos por la ideología del convocante, pero podemos acercarnos a un dato orientativo si sumamos solo las convocatorias ‘posiblemente progresistas‘ —asuntos laborales, 1º de mayo, enseñanza, sanidad, ecología—. Pues bien, así se sumaron 41.568 manifestaciones en los años de Zapatero.

Algunos datos de Repsol YPF para patriotas

“Si en alguna parte del mundo hay gestos de hostilidad contra los intereses de las empresas españolas, el Gobierno los interpreta como hostilidad a España y al Gobierno de España”.

José Manuel Soria,
ministro de Industria, Energía y Turismo

1. Repsol no es España. A pesar de la empatía del ministro con nuestras empresas, según la SEPI, el capital público en el accionariado de la petrolera es del 0 por ciento.

2. El accionista mayoritario de Repsol no eres tú. Caixabank posee el 12,83%, seguida de Sacyr (10.01%) y PEMEX (9,49%). Esto es curioso, porque PEMEX, Petróleos Mexicanos, sí es una empresa estatal pública, pero de otro país, claro, México. Por si induce a confusión, el “resto institucional” al que se refieren en el accionariado no habla de instituciones públicas, sino a accionistas fuertes, como bancos, grandes fondos, etc.

3. Los accionistas de Repsol también son personas. Es cierto. No solo hay empresas en el accionariado de la petrolera. Según los datos de la compañía, los accionistas ‘minoritarios’ poseen el 10,8 por ciento del capital —repartido entre miles de personas—.

4. YPF tampoco es lo mismo que Repsol. Repsol posee el 57,43 por ciento de YPF. El otro gran accionista de YPF es el grupo argentino Petersen, que tiene el 25,46%.

5. La nacionalización sería parcial. El supuesto proyecto —que a estas horas parece más dudoso— para la expropiación de YPF no afectaba al total de la compañía, sino al 50,01% del “paquete accionario de clase D”.

6. Los medios de comunicación también son patriotas. Repsol invirtió el año pasado 16.730.678 euros en publicidad en los diferentes medios, lo que la convierte en uno de los 50 principales anunciantes en España, pero esto no tienen por qué significar nada.

7. Muchos argentinos también son españoles. Según el INE, 367.939 españoles viven en Argentina. Algunos serán ejecutivos españoles que trabajan para la filial de Repsol en Argentina, seguro. Sabemos que el ministro Soria piensa en ellos. También hay otros 274.000 es-pa-ño-les, que han nacido allí. Quizá el ministro Soria debería pensar también en ellos.

8. Las expropiaciones no son un robo. Tampoco son una cacicada populista, como han dicho algunos periódicos patriotas. El artículo 33 de la Constitución española reconoce el instituto jurídico de la expropiación forzosa —el artículo 17 de la Constitución de Argentina también lo reconoce— y el 128 lo hace objetivo.  ¿Qué partes de nuestra Constitución han jurado guardar y hacer guardar nuestro ministros y cuáles no? ¿Cuáles de nuestras leyes y de las leyes argentinas quieren acatar las empresas ‘españolas’ y qué otras les vienen mal?

Aquí, Alberto Garzón da algunos datos más.

 


El Yunque, ¿la secta capaz de parar una rotativa?

El director del rotativo, Carlos Dávila, escribió un artículo de opinión muy crítico con El Yunque y sus actividades que iba a ser publicado en su edición de ayer miércoles. De hecho, el periódico llegó a imprimir varios miles de ejemplares que incluían en su portada el artículo de Dávila, titulado precisamente El Yunque. Pero al filo de la medianoche el presidente del grupo, Julio Ariza, ordenó detener las rotativas y eliminar el escrito del director. En su lugar se insertó un anuncio publicitario.

Las fuentes consultadas por este diario en Intereconomía aseguran que este insólito episodio revela la guerra soterrada entre Dávila y otros directivos del grupo presuntamente vinculados a El Yunque, entre ellos Marcial Cuquerella, director general de Intereconomía TV, y Luis Losada, director del informativo nocturno en esa misma cadena. El director de La Gaceta se negó ayer a responder a las llamadas de El Confidencial. Cuquerella, por su parte, aseguró que no forma parte de la secta secreta.

Interesantísima serie de informaciones de José L. Lobo en El Confidencial sobre la infiltración de El Yunque, secta integrista católica y de ultraderecha, en diversos círculos de poder…